Las enfermedades reumáticas también son cosa de niños

Las enfermedades reumáticas también son cosa de niños

Un tercio de la actividad del médico de Atención Primaria está relacionada con las enfermedades reumatológicas así como el 10% de las Urgencias. Y si estos datos no fueran suficientemente significativos, son la primera causa de incapacidad laboral permanente y la segunda de incapacidad laboral transitoria. Sin embargo, y como explica Santiago Muñoz, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Infanta Sofía de Madrid, estas patologías son muy poco conocidas «no sólo por la población en general sino hasta por los propios médicos, incluso por los traumatólogos». Un problema que se agrava aún más si nos referimos a las que son específicas de la infancia, porque las enfermedades reumáticas no sólo aparecen en la edad adulta sino que los niños también las padecen, y son menos conocidas aún. Y eso aunque algunas sean tan frecuentes como la artritis idiopática juvenil (AIJ), que representa una de las enfermedades crónicas más frecuentes entre los más pequeños, sólo por detrás del asma y junto a la diabetes.

Algo que tampoco ayuda es la complicada nomenclatura –esto es, los nombres que se le da a cada una– pues en ocasiones una misma patología se llama de una forma si es diagnosticada cuando se padece en edad adulta y de otra si se hace cuando se es niño, como sucede con la espondilitis anquilosante/artritis entesitis, un tipo de AIJ. Por eso incrementar la concienciación y el conocimiento, no sólo de la sociedad, sino también de los propios profesionales médicos sobre las enfermedades reumáticas en la infancia es uno de los objetivos que se plantean los especialistas en el tema. Como es el caso del doctor Agustín Remesal, pediatra reumatólogo del Hospital La Paz de Madrid. En su opinión, «hay un déficit muy claro de este tipo de formación, no saben cómo se explora o qué pruebas hay que pedir y se deriva mal a los pacientes». Por ello, «el mayor conocimiento de enfermedades como la AIJ debe extenderse también entre los pediatras de Atención Primaria, con el objetivo de mejorar el diagnóstico precoz y su derivación al especialista adecuado y, así, evitar cualquier tipo de daño articular y posibles discapacidades entre los niños que la padecen», continúa. Afecta a aproximadamente un niño por cada 1.000 menores de 16 años, de los cuales el 60% podría continuar padeciendo AIJ en la etapa adulta.

Los niños con esta patología pueden experimentar síntomas como dolor, rigidez o hinchazón de articulaciones, dificultando sus movimientos o, incluso, limitando su actividad diaria. «Lo más típico es la cojera no dolorosa por la mañana, que se va pasando a medida que avanza el día y la articulación se va calentando. Muchos niños debutan con tres o cuatro años, es más frecuente en niñas y por eso los pacientes dan vueltas durante meses hasta dar con el diagnóstico. El golpe es un factor de confusión y por eso muchas veces acaban en Traumatología.

En los últimos años la evolución tanto el diagnóstico como los tratamientos, consiguiendo que el pronóstico de estas enfermedades haya cambiado radicalmente en niños y adultos consiguiendo hoy en día en la mayoría de los casos un adecuado control de la enfermedad y un buen crecimiento del niño. El punto de inflexión llega en el año 2000 con la aparición de los fármacos biológicos en niños, lo que cambió la perspectiva de tratamiento. En la actualidad, además de contar con los biológicos que se administran de forma subcutánea e intravenosa, están apareciendo los orales, que en niños supone un importante avance en cuanto a comodidad.

Source: A tu salud